Yovuelo, escuela de parapente en España-Málaga-Benalmádena.

Tu deseo de volar ya puede ser realidad

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CASARABONELA-CÁCERES

TRAVESÍA MÁLAGA- CÁCERES

5-9 de Junio de 2.003



Llevaba tiempo queriendo hacer “algo” especial en Parapente.
He pasado muchos años enseñando a volar y haciendo biplazas. Pero me faltaba algo, mis vuelos, el volar por disfrute.
A comienzos de este año, decidí dedicarme algo más de tiempo para volar, y fue así como empecé de nuevo en la competición (sin grandes pretensiones en principio), y más tarde, también empecé a desempolvar viejos sueños de aventuras pendientes. Surge así uno de estos sueños. La travesía Málaga – Cáceres en paramotor con escalas.
Tras dos meses estudiando planos y mapas, decidiendo la ruta a seguir, preparando motor y equipo ligero para transportar y comentando con unos y con otros distintas posibilidades a la hora de elegir el cómo transportar todo, es cuándo surge D. Jose Urquiza, de PXP (toda una eminencia). El montaje y preparación que hizo de mi motor, incluía hasta una tienda de campaña especial, que era como una prolongación de la propia funda del motor, pero que además también era una hamaca, ¡y cabía en uno de los bolsillos del arnés!. Con todo decidido ya, tan sólo faltaba alguien que apoyara esta idea económicamente, un Sponsor que creyera tambien en los sueños. Finalmente este fue el Ayuntamiento de Casarabonela. Ya no quedaba excusa, así que , ¡Adelante!.
El día 4 de Junio de 2003 llegué a casa de Gary Fryer, piloto de nacionalidad inglesa afincado en Las Angosturas (pleno campo malagueño). Él iba a ser quién me acompañaría en mi despegue desde Casarabonela. El viaje hasta su casa fue una mezcla de nervios, ilusión y desconocimiento de lo que me iba a esperar a partir del día siguiente. Una vez en su casa, pasamos la tarde charlando y compartiendo unas cervezas ( lo uno no está reñido con lo otro), hasta la noche. No pude dormir, pero se pasó muy rápido. Sin darme cuenta, ya estaba en el lugar elegido para despegar, el antiguo aterrizaje de las alas delta en Casarabonela.
A las 8:30 de la mañana, hay bastante poco viento, y el que hay, en muchas ocasiones, todavía es catabático (“pa bajo”), así que me pego un carrerón con un total de 35kg a mi espalda, pero consigo despegar con dirección a Olvera, 1ª etapa del viaje.
El vuelo atravesando la sierra de las nieves no tiene igual, las vistas, los pueblos blancos, (El Burgo, Cuevas del Becerro, Setenil, Alcalá del Valle, y finalmente Olvera), el frió que a esas horas y a esa altura hace... ¡ Es el primer paso de una larga caminata!.
En el aterrizaje en Olvera me doy cuenta de dos de los errores, que no fallos, en la previsión. Los tendidos eléctricos y que muchas de las gasolineras reflejadas en los mapas están dentro de los pueblos y no a las afueras. Esto significaba que dónde había aterrizado no podía despegar por culpa de los cables eléctricos, y que la gasolinera estaba a unos 3 km de dónde yo había aterrizado. Con fuerte brisa térmica y un calor de espanto, no tenía buena pinta esto. ¡ Bien para ser el primer vuelo!.
Otra vez Gary, me tuvo que sacar de allí y ayudarme a buscar un buen lugar de despegue.
¡Hasta las 8:30 de la tarde no bajó la brisa!, y cuándo lo hizo, no fue algo espectacular, lo hizo con moderación, 20 km/h en el llano, es bastante buen viento (me refiero a fuerte), pero como la etapa era llana, decido despegar con dirección El Coronil.
En este segundo vuelo, aprendo otra lección, y es que las coordenadas geográficas no se pueden sacar de un mapa 1:400.000 como hice yo, y además sin escalímetro. Errores de 40segundos, se traducen en errores de cerca de 10km. ¡Aparecí en Montellano!. No importa, estoy en la ruta y El Coronil no se encuentra lejos, además he encontrado un sitio inmejorable para aterrizar, para despegar y para dormir. ¡BUENAS NOCHES!

El día 6 por la mañana (7:00) estoy listo para despegar. Nada de viento pero por lo menos tengo un campo limpio y amplio para poder correr. ¡Es lo que hago!. En el aire y a por Dos Hermanas. Son casi 60km de trayecto sin una sola montaña o monte que cruzar. Sembrados, barbechos y poco más, a excepción de una maraña de cables eléctricos que, incluso en una zona tan llana como esta hace difícil el aterrizaje en caso de emergencia. Todo son torres de transporte, líneas de suministro, una central eléctrica. Miraras por dónde miraras cada campo tenía al menos una línea eléctrica cruzándolo, lo que en caso de tener que aterrizar, iba a ser muy difícil el poder despegar. Sobre las 9:30 aterrizo en un llano al Oeste de Dos Hermanas, en la carretera que une esta población con Alcalá de Guadaira que me permitiría poder despegar más tarde. El vuelo transcurrió sin más contratiempos y sin viento durante todo el camino .
El resto del día hasta las 7:30 de la tarde que despegué, lo paso haciendo turismo y comiendo con Clemente (PARAMOTORES CLEMENTE), al cuál no conocía personalmente. Intercambiamos impresiones, le cuento proyectos e ideas, me aconseja sobre la ruta a seguir en la etapa de la tarde hasta Guillena... ¡En definitiva!. Una gran persona ... ¡Y coherente!... Gracias por la ayuda.
A la hora prevista esa tarde decido despegar de Dos Hermanas hacia Guillena. La brisa no era muy fuerte, pero aún así, todavía había térmicas de +4. A medida me voy acercando a Sevilla se empiezan a vislumbrar algunas de sus más famosas construcciones, Puente del 5º centenario, Puente del Descubrimiento, Más tarde la Giralda, los Reales Alcázares, Isla Mágica, El nuevo Estadio Olímpico etc... La cámara de video no me da a basto, de hecho, y para variar, me quede sin batería en mitad del vuelo, menos mal que lo importante estaba filmado.
Otra vez y debido al plano del que saqué las coordenadas geográficas y la forma en que las saqué (reconozco que me excedí en el tema pereza y tenía que haber conseguido distintos mapas máximo de 1:100.000), aparecí esta vez en San Ignacio, a unos 7km al Oeste de Guillena.
El aterrizaje allí fue algo especial. ¿Cómo en un pueblo tan pequeño y en tan poco tiempo, pueden aparecer tantísimos crios y hacer tantísimas preguntas en tan poco tiempo?.
Cuándo pregunto dónde puedo comprar agua me dicen que hay que ir a la otra punta del pueblo (¡Eran 4 casas!). Aún así a mi tampoco me apetecía andar hasta el bar así que ofrecí 5€ y dije que salvo la botella de agua, todo lo demás lo gastaran en lo que quisieran. Nunca he visto 5€ mejor aprovechados, trajo de todo y para todos y por supuesto mi agua.
Tras llegar a Guillena, monto mi tienda de campaña, y me voy al pueblo de “ganduleo”.
A la mañana siguiente, aunque me levanto temprano voy más lento haciendo todo, tardo más en desayunar, en desmontar la tienda, en decidir de dónde despegar. Al final a las 11:30 de la mañana estoy en el aeródromo de Guillena dispuesto a largarme. Es Sábado, están de cursillo de ultraligeros.
Evidentemente a esa hora la escuela está haciendo el último vuelo de la mañana, hay mucho “meneo” para los alumnos, pero siempre hay un listo que dice que los meneos a él no le asustan y que es buena hora para despegar (¡SERAS GILIPOLLAS!). 20 minutos después de despegar aterrizo a unos 10 km de Guillena en un sitio llamado El Garrobo, no sin antes haberme comido un +7 con su respectivo –7 y encima aterrizar en una cerca con toros bravos. Ese fue el primer record que batí, 300m con 35kg a la espalda, corriéndo como un loco hasta la salida y vuelta a recoger el parapente en un tiempo record.
Delante mío está Sierra Morena. No son montañas excesivamente altas, pero por dónde quiero cruzarla hay unos 60km de trayecto entre embalses, cortados de espanto, bosques inmensos de encinas y encima el viento en cara del NW. En esas condiciones ni me planteo el despegar hasta que el viento amaine, para por lo menos tener una velocidad de 30km/h con lo que tendría alguna posibilidad de cruzar esta Sierra del tirón.
Por la tarde, a eso de las 7:00pm decido hacer un nuevo intento viendo que el viento ha bajado un poco.
Una vez en el aire, tardo más de 25 minutos en pillar unos 400mts. de altura sobre el despegue, los meneos son alguno de ellos de impresión, pero aún así y todo decido tirarme hacia Sierra Morena, dirección El Ronquillo. Poco a poco voy cogiendo altura pero sin dejar de acelerar a tope tanto el motor como la vela, con lo que voy gravando mucho el consumo de combustible.
A la hora de vuelo, y con una velocidad suelo de unos 25-29km/h, tengo muy claro que no me cruzo la Sierra. Para colmo de males justo por dónde tengo que pasar se desarrolla un cúmulo nimbo de estos que asustan. Pienso en bordearlo y al mismo tiempo busco lugares alternativos de aterrizaje. Estoy a unos 1.700mts de altura y creo poder llegar a uno que estoy viendo a unos 8-10km por delante. ... ¡Ya buscaremos mañana un sitio para despegar!... Ahora lo importante es aterrizar.
Mientras me dirijo a este, ¡me quedo sin gasolina!, menos mal que con la altura y el planeo que tengo, alcanzo el sitio deseado, no era muy grande, la verdad pero fue suficiente para aterrizar. Estoy a 1,5km de Sta. Olalla del Cala y hacia allí me dirijo para cenar y pasar la noche, mientras por el camino lo único que pienso es...¡VAYA PEDAZO DE VUELO!. Son nada más que 37km los que he recorrido en 1hora 45min... ¡Pero qué 37 km!... Este creo ahora que fue el vuelo de la travesía, el que me dio alas y ánimos. Me quedan unos 20km de montaña y después todo es llano.
En Santa Olaya del Cala aprovechamos Gary, mi amigo Tavo que había venido a verme el fin de semana y yo, para pegarnos una cena de escándalo mientras les comentaba las incidencias de mi travesía (¡Pobres!).
No muy tarde nos fuimos a buscar un sitio en el campo para dormir, no sin antes pasar por una gasolinera para repostar el motor y así tener todo el equipo listo para el día siguiente.
Era evidente y todos lo sabíamos que despegar de dónde aterricé era imposible y que por los alrededores no habíamos visto ni un solo lugar que diera las mínimas garantías en el despegue, pero por fin la suerte iba a estar de mi lado. Mientras repostábamos gasolina, el vigilante de allí mostró muchísimo interés por el motorcillo diciendo que hacía tiempo había visto “un cacharrillo” de estos despegar de una finca a unos 2 km de allí. Ni que decir tiene que el “interrogatorio” fue exhaustivo, hasta tener muy claro dónde estaba el sitio ese. Lo encontramos, ponemos nuestras tiendas y a dormir. Llevo tres dias de aventura y estoy cansado pero muy, muy satisfecho.
Día 8 de Junio, Domingo. Diana a las 7 de la mañana, 8:50 estoy ya en vuelo. Objetivo: Pasar el pueblo de Monesterio hasta dónde me llegue el combustible. Hay una leve brisa que llevo en cara pero que no me afecta demasiado a la velocidad suelo, la cuál es de unos 34-37 km/h.
En una hora de vuelo alcanzo Monesterio y por supuesto decido seguir hasta agotar el combustible.
Es increíble, una vez alcanzas la Sierra de Tudia de unos 1.100mts de altura, con su impresionante castillo medieval en la misma cima de la Sierra y a unos 2 km al Sur de Monesterio, el contraste que hay entre lo que has sobrevolado y lo que tienes por delante. Más de 10 minutos me pasé en dicha Sierra viendo el paisaje. Detrás quedan las montañas, por delante la Meseta, el llano,¡qué increíble!. A partir de aquí, prácticamente estaba hecho, sólo me queda llanura por delante hasta Cáceres.
En este último vuelo conseguí llegar hasta Zafra, provincia de Badajoz, dónde visitamos el pueblo y alrededores, como el Balneario del Raposo.
Por la tarde aunque despegué, tuve que aterrizar en seguida debido al ventarrón que tenía de cara, acelerando a tope no pasaba de los 12km/h. ¡No valía la pena!. Noche en los campos de Zafra.
El día 9 por la mañana no podía ni con mi alma, tenía el motor puesto y parecía que llevaba tres, me sobraba hasta el mechero. Como siempre a estas horas, apenas hay viento, así que nuevamente toca correr en el despegue. No hago más que pensar que si fallo en el primer intento, no va a haber otro hasta por la tarde, realmente estoy hecho polvo. Empiezo la carrera, nunca en mi vida había hecho un despegue así, grite y corrí hasta estar por lo menos a 10 metros de altura, pero no podía fallar.
Ya en vuelo, todo cambia, relajación, gritos de alegría y no de rabia y la brisa en la cara. Para colmo, hoy toca viento en cola, ¡Por fin!.
Mi objetivo hoy es Mérida (EMERITA AUGUSTA), una de las siete poblaciones más importantes de Europa en la época del imperio Romano.
Camino de dicha población paso por una obra y me sorprende ver como todo el personal para las máquinas y saludan a mi paso, siento no poder darles unas “pasadas”, pero para un día bueno que tengo con el viento en cola quiero aprovecharlo, les devuelvo el saludo y sigo vuelo.
En 1 hora 45min llego a Mérida, la cruzo por el Oeste y sigo, 15 minutos después me quedo sin gasolina. ¡Casi 70km he recorrido en este vuelo!. Estoy en el término municipal de Alcuéscar, provincia de Cáceres. ¡OBJETIVO MÁS QUE CUMPLIDO!. La alegría es inmensa, tanto que me da vergüenza contarla en este relato, ¡es mía!, ¡para mi!. Lo que si cuento es que debido a esta, me olvide de ponerme viento en cara a la hora de aterrizar. El porrazo fue de órdago, lesionándome la rodilla y la cara. ¡Otra vez el casco me salvó de algo mucho más gordo!. Si alguna vez alguien pensó que el casco no es útil, a mi, que yo recuerde me ha salvado de dos.
Hubiera querido llegar hasta Cáceres capital, pero dos horas después de este “aterrizaje”, todavía sigo sangrando por la nariz a ratos, con la rodilla que no me tiene en pie y con tremendo dolor de cabeza, así que, decido dar por terminado el viaje en este punto, a tan sólo 20km de la capital, pero como he dicho antes con el OBJETIVO CUMPLIDO MÁS QUE DE SOBRA.
Como me dijo un amigo cuándo le conté mi hazaña: PABLO, EL DOLOR SE VA, PERO EL VUELO QUEDA PARA SIEMPRE.
Un abrazo a todos.
Pablo Benthem


imágenes
Llanura extremeña
Merida
Llegando a merida
Despegue Sta. Olaya del Cala
Salvatierra de Barros
parte posterior tienda de campaña
preparado para el despegue
detalle de la tienda
interior tienda
despegando
aterrizaje en Sta. Olaya
aterrizaje en Zafra
despegue desde Zafra
aterrizaje en Sta. Olaya 2

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