1º Rally Al-Andalus
Benalmádena-Loja-El yelmo
5 al 8 de Julio 2004
El pasado lunes 5 de Julio comenzó la que sería sin duda, una gran aventura con un objetivo muy claro: Viajar desde Benalmádena,pasando por Loja como punto oficial hasta la zona de vuelo de El Yelmo en paramotor.
La organización y desarrollo de la idea estuvo a cargo de Pablo Benthem, director de la escuela de parapente YOVUELO y Antonio Morillas, director de la escuela DRACO.
La idea original consistía en conseguir un gran número de pilotos para llegar justo al comienzo del ya famoso Festival del cine del aire de el Yelmo. Después de varias deliberaciones se decidió que sería mejor un grupo reducido como experiencia piloto (la decisión fue más que acertada).
De acuerdo con la planificación del viaje nos encontramos dicho lunes en torno a las 8:30 en el vertedero de benalmádena. Los pilotos que se disponían a emprender el vuelo eran Pablo, Ramón, Dani y Jose Mª .Los apoyaríamos desde tierra tres vehículos, uno de ellos con dos miembros de Protección civil, en otro marchariamos Fabio y Javi y en último lugar iría Pepe el padre de Dani. Antonio Morillas se nos uniría mas tarde en Loja como punto de encuentro Granada-Málaga.
El objetivo era alcanzar Valle de Abdalajis unos 40 km hacia el norte, y aunque contábamos con viento del sureste muy favorable, las densas nubes bajas que bloqueaban toda la sierra de Mijas amenazaba con arruinar el comienzo del viaje.
Finalmente en torno a las 9:00 los pilotos decidieron despegar para intentar descubrir un tunel entre las nubes... y lo encontraron. Pablo consiguió avisar al grupo de tierra que volando bajo y a la izquierda de la sierra de mijas era posible abandonar la costa, y el resto del grupo le siguió. El resto de la ruta fue mejorando a medida que avanzaba la mañana, las nubes se dispersaron y varias veces pudimos controlar al grupo a simple vista desde tierra hasta llegar al valle.
Allí nos esperaba Gary Fryer quien comunicaría al grupo de vuelo el incremento de las condiciones térmicas cerca del aterrizaje de levante del valle. No obstante el grupo consiguió aterrizar sin problemas aproximadamente a las 10 de la mañana. El próximo destino sería Loja hacia el noreste, otros cuarenta y tantos kms, pero para eso habría que esperar a la tarde. Mientras Jose, gran piloto de Delta aconsejaría las posibles rutas a tomar para alcanzar el objetivo. Destacar el cochinillo que no paraba de llegar ración tras ración en la venta en la que comimos.
Sobre las 7 y tras un apresurado vuelo en libre, el grupo entero estaba en el aterrizaje de levante, lugar escogido para partir hacia Loja. Los nervios y lo sucio que estaba el terreno provocaron que solo Ramón consiguiera partir, dejando en tierra a un Pablo tremendamente enfadado y molesto de una lesión en la espalda que ya arrastraba. La mayor parte del grupo partió, apenado por la situación, tras la pista de Ramón el cuál aterrizaría sin problemas y no estaría esperando en compañía de Antonio Morillas.
La estación de servicio Manzanil nos ofreció una cálida recepción (Siempre apoyando este tipo de eventos, un 10 para ellos), y después de una más que generosa cena nos marchamos a preparar el campamento para dormir ya con Pablo de vuelta, aunque todavía ausente.
La noche que precedió al Martes 6 nos dio una idea clara de lo que nos esperaba ese día, tormentas en toda la región andaluza, así sin posibilidad de vuelo decidimos pasar el día en el pantano de Iznajar y empezar a sacarle partido a Fabio (nuestro chef argentino) el cual nos demostró el porque de la fama de las parrilladas argentinas. Después de pasar un auténtico día de playa, alternadas con lluvias repentinas volvimos a Loja, donde Antonio nos informaría de la mejora de las condiciones para los próximos días. Dicha información y el relajante día del que disfrutamos, nos dio nuevos ánimos, de manera que todos los pilotos se pusieron a planificar las rutas para el día siguiente mientras cenábamos en Venta del Rayo.
El miércoles 7 a las 7 de la mañana los pilotos preparaban sus equipos amparados por una tranquila mañana con el resto del frente tormentoso adornando el cielo y marcando al grupo de vuelo la ruta a seguir. El objetivo era de lo más ambicioso: 85 km hasta Guadahortuna por la mañana y otros tantos por la tarde hasta Peal de Becerro. Esa mañana estuvo marcada por una serie de incidentes menores que no hicieron si no añadir más carácter de aventura al viaje. Mientras el grupo de tierra descifraba las intrincadas carreteras hasta Guadahortuna, el grupo de vuelo se entretenía en exceso en el paso de la sierra de Parapanda, la excusa oficial fue la indecisión de pasar por aquí o por allá para dejar atrás la sierra, personalmente creo que todos estaban disfrutando de las fantásticas vistas que les ofreció Parapanda. Debido a ese retraso El grupo aterrizó finalmente cerca de Alcalá la Real debido a la parada de motor de Dani al quedarse sin combustible tras recorrer casi 50 km. Parece que el quedarse sin combustible estaba de moda ya que el grupo de tierra sufrió el mismo problema en la furgoneta de Antonio al no funcionar el indicador del mismo, lo que provocó a su vez más retraso para completar la recogida de los pilotos. Finalmente desayunamos-comimos camino de Jaén con idea de llegar a Pegalajar, punto escogido para despegar hacia Peal de Becerro. Una vez en Pegalajar un fuerte viento de Poniente no daba muchas esperanzas para completar el día, aunque Ramón le saco partido volando en libre y capeando el ponientazo.
Debido a que el viento no bajó lo suficiente se decidió cancelar el vuelo, de modo que compramos la carne para la que sería la segunda parrillada y partimos para Peal de becerro, aunque sería finalmente en Quesada donde decidiríamos pasar la noche. Una vez allí Fabio nos sorprendió con su magistral dominio de las brasas, ya que con una cantidad mínima de carbón nos ofreció unas chuletas excelentes que dejó satisfechos a todos y cada uno de nosotros.
Con el último tramo del viaje ya por delante los pilotos dieron la bienvenida a otro miembro más que volaría con ellos en el cierre de la travesía, el “chiquitin”.
A las 6 de la mañana el grupo se puso en marcha deprisa, por lo que a las 7:30 todos los pilotos, con 45 km de ruta por delante, estaban arrancando motores y corriendo a lo largo de un campo de trigo sin viento para despegar. Antonio necesito de varios intentos debido a un freno enganchado, Dani no pudo salir debido a problemas de carburación en su motor y Pablo nos recordó que las olimpiadas están cerca porque su carrera de despegue le llevo derechito a un grupo de alpacas, el cual sorteó al más puro estilo de cien metros valla.
Cuatro pilotos se dirigían hacia el Yelmo mientras el resto recogíamos el equipo de Dani para seguir al grupo volador. Chiquitín calculó mal el combustible y aterrizo a medio camino, mientras el resto encontraba problemas al no avanzar por encima de 35 km/h. Sería Pablo quien, decidió sobrepasar la capa de inversión, para encontrar un viento de cola que lo pondría a 60 km/h. El resto del grupo atónito ante la escapada repentina, imitó la maniobra. El último obstáculo sería encontrar a ojo el punto final correcto ya que las coordenadas GPS se calcularon mal y los desviaban al sur hacia un pantano cercano. Finalmente y sin saberlo todavía, Antonio Morillas, Pablo Benthem y Ramón Catalán se posaron en el aterrizaje oficial de Delta en torno a las 9 de la mañana dando por finalizado el viaje.
Personalmente diré que ha sido una experiencia en todos los aspectos. En lo personal, había momentos de grandes diferencias, enfados, etc... que pusieron a prueba al grupo en varias ocasiones. En el tema de la organización y desarrollo del viaje, aprendimos muchísimo de todas las dificultades surgidas como, problemas de radio, coordinación con tierra, organización de los vuelos etc... Por lo que fue de mucho agradecer el que fueran pocos pilotos en esta primera edición. En general queda una gran aventura a la que yo animo a todo el que quiera para el año que viene, y es más, afirmo que da igual ir arriba que abajo, pues yo que soy volador también, fui en tierra y sinceramente disfrute gratamente de todas y cada una de las rutas como si hubiera estado ahí arriba. ¡Nos vemos en la siguiente!