APERTURA FORTUITA DE PARACAIDAS DE EMERGENCIA EN TÁNDEM
El día 17 de Enero de 2005, estando en la localidad malagueña de Valle de Abdalajís, mientras realizaba un vuelo en biplaza a un turista, el contenedor del paracaidas de emergencia se me abrió de forma fortuita (se soltó el pasador que cierra la bolsa). Evidentemente se podía haber evitado y afortunadamente no pasó ABSOLUTAMENTE NADA ni al piloto (yo), ni al pasajero.
Creo que es interesante poner esta experiencia para no repetir el error que yo cometi y dada la escasez de casos como este, este relato puede ayudar a otros pilotos a solucionar el problema en casos parecidos o similares.
Aquél día tras llegar a la zona de vuelo y, por motivos que ahora no vienen al caso, llegué cabreado al despegue conocido como la Capilla, acompañado de mi pasajero , de mi ayudante de escuela y de cuatro alumnos. La idea era que yo despegaría primero con el biplaza y el pasajero y a continuación los alumnos, los cuáles yo tenía que ayudar a aterrizar. Tras despegar, nos pasamos unos cinco minutos cerca del relieve hasta conseguir altura y poder asi pasearnos por el Valle durante al menos 15 minutos más. Cuando yo ya había decidido irnos al aterrizaje, de repente oigo como si algo se desgarrara en mi arnés, nunca pensé en un principio que se trataba del velcro que cubre las bandas del emergencia, pues aunque yo ya había tirado el emergencia en vuelo dos veces, normalmente cuando es por necesidad y lo tiras tú, entre la tensión del momento y el ruido que hace tu parapente cuando se convierte en "trapo", así como el viento en tus oidos al caer, no oyes o no prestas atención a un velcro, además un caso así nunca me había ocurrido antes y por si fuera poco las condiciones de vuelo eran inmejorables, se subia por todos lados y sin ninguna brusquedad. En esos momentos, lo primero que pense era que algo se estaba rompiendo en mi arnés, con lo cual me puse a buscar el qué. Pocos segundos despues, algo me tira de ambos hombros hacia atrás y el pasajero se coloca totalmente encima mio y la vela delante como si de una cuádriga se tratara....¡¡¡COMPLETAMENTE ABIERTA Y SOBREPRESIONADA!!!. Empezamos a volar hacia abajo, en vertical y con una velocidad endiablada, es en ese momento cuándo decido tirar el "paraca" y, al ir a hacerlo...¡¡¡SORPRESA!!!...¡¡¡JÓDETE QUE YA ESTOY ABIERTO!!!.
La situación en esos momentos era la siguiénte:
Una "V" perfecta cuyo vértice era el piloto y el pasajero y digo piloto y pasajero porque yo iba primero y el encima, el parapente como digo, totalmente abierto, con el borde de ataque mirando al suelo y volando hacia abajo a una velocidad de vértigo y, finalmente el paracaidas tirando de mi hacia atrás y actuándo como un paracaidas de frenado y no de emergencia...(¡¡¡ME ESTOY PONIENDO MALO SÓLO DE RECORDARLO!!!)...¡¡POR CIERTO!!!... El pasajero de unos 90 kilos.
En esa situación, como el parapente no puede volar hacia adelante porque lo frena el paracaidas, lo que hace es volar hacia abajo, sumándole claro esta la propia masa de la vela más la del piloto más la del pasajero y multiplicado por la gravedad. Más o menos, esa era la velocidad a la que bajábamos.
¿QUÉ HACER EN ESA SITUACIÓN?. Realmente no lo sé. Ante la imposibilidad de poder alcanzar ninguna banda del parapente ya que el emergencia está tirando de ti hacia atrás y, aunque pudieras hacerlo estamos hablando de un biplaza que encima va sobrepresionado. Pienso que hay que ser muy fuerte para poder plegarlo. Yo intenté en un principio una pérdida y ante la dureza de los frenos, opte por tirar con ambas manos de uno sólo y hacer un "Helicóptero" con el parapente...¡¡¡OJO, EL PARAPENTE ESTABA DELANTE Y EL EMERGENCIA DETRÁS!!!... NO SE PODIAN LIAR NUNCA. Lo que conseguí con esto fue que al ponerse a girar el parapente por delante nuestro, perdiera sustentación y así poder ponerse el emergencia encima nuestro y caer con él. La vela entonces se hizo un "medio trapo" encima nuestra tambien pero sin afectar ya a la caida con el emergencia que de por sí, se presagiaba fuerte.
Caimos entre olivos, nos revolcamos, nos quedamos un rato en el suelo chqueandonos, nos levantamos, REZAMOS y suspendi el dia de escuela.
MORALEJA:
Si yo a pesar del cabreo hubiera revisado el equipo completo como siempre hay que hacer, hubiera visto que el pasador estaba a punto de soltarse y lo habría colocado en su posición correcta....¡Pero no lo hice!!. El susto fue de muerte y modestia aparte, creo que supe pensar rápido y medianamente bien, pues lo estoy contando.