Yovuelo, escuela de parapente en España-Málaga-Benalmádena.

Tu deseo de volar ya puede ser realidad

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VIAJE A PERÚ

Aunque esta vez no fue algo organizado expresamente por YOVUELO, si que algunos de sus miembros fueron los que decidieron organizar esta expedición de vuelo por tierras peruanas.
La experiencia de los vuelos a una altitud superior en algunos casos a los 4.000 mts (hay que tener en cuenta que a 5.000 mts se considera que hay la mitad de densidad y por consiguiente la mitad de aire), la calidez de sus gentes, su pasado cultural, etc. Han hecho de este viaje algo inolvidable y, por supuesto se repetirá.
El día 5 de Marzo a las 4:00 de la mañana (a.m para los anglosajones) partíamos del aeropuerto de Málaga hacia Lima con escala en Madrid, con esperas incluidas unas 17 horas de viaje más o menos.
Para la organización de este viaje, habíamos contado con el apoyo de un amigo instructor en Cuzco, el cuál se había encargado también de organizar nuestra recogida y alojamiento en Lima.
Pasamos en la capital el tiempo justo de saber que, como en toda gran ciudad (más de 8 millones de habitantes), su identidad cultural estaba bajo mínimos, así que, en 24 horas estábamos camino de Cuzco. Ya de entrada, el aterrizaje del avión es toda una aventura, pues "meter" un "parato" de esos entre cuatromiles no es tarea nada fácil. Al llegar allí nos recogió nuestro amigo Leo y para aclimatarnos a la altura (Cuzco está a unos 3.800 mts de altura)nos ofreció un té de coca, el cuál se convirtió en casi nuestra única bebida en esa semana, sino había té, mascábamos la hoja, todo con tal de aclimatarnos a la altura.
Ya desde el segundo día, empezamos a volar. Recuerdo qué esa mañana cuándo me levanté llovía, con lo que mis esperanzas de vuelo se vieron un poco chafadas, pero, y ante mi sorpresa, Leo nos recogió augurando un gran día de vuelo, como así fue finalmente.
Volar el Valle Sagrado de los Incas, recorrido por el rio Urubamba y vigilado por la montaña sagrada Apu ausangate, "Apu" para los Incas. El paisaje, el lugar ... ¡¡Todo es mágico!!. Estamos a unos 3.900 mts y rodeados por tormentas que parecen querer cubrir todo el valle, de hecho, un par de veces tuvimos que cubrir los parapentes para que no se mojaran. Leo y su hermano, deciden despegar en biplaza con clientes y finalmente Pepe y yo decidimos hacer lo mismo en nuestros monoplazas.
¡¡Qué pasa aquí?!!. ¡¡Qué está haciendo la vela?!! ... Las primeras sensaciones en vuelo fueron extrañísimas, la vela te adelanta y se mantiene adelantada todo el rato, quiere correr, quiere su sustentación y como "hay menos aire" tiene que correr, pero lo hace como si fuera por delante tuya, como si quisiera plegar de un momento a otro. Me acuerdo en esos momentos de la sensación cuándo estás dentro de una nube, es muy parecida, también en ese caso y normalmente por la altura de la nube, hay menos densidad. Pero aquí estoy viendo los pinos todavía muy cerca de mi, no estoy cómodo y decido irme al aterrizaje, dónde Leo me espera e intercambiamos impresiones... ¡bueno!... mejor dicho, lo bombardeo a preguntas.
Segundo vuelo. Es casi mediodía y Pepe decide comer algo, yo, prefiero intentar sacarme la "espinita", así que, preparo mi equipo de nuevo y al aire. Ahora si, pequeños consejos del instructor de la zona, conocidas las sensaciones de este tipo de vuelos, y por qué no decirlo, un buen piloto, todo ello en su justa medida hacen que me pegue uno de los mejores vuelos de mi estancia en Perú. Me empieza a gustar esa rara sensación de girar térmicas con esa densidad de aire, empiezo a sentirme cómodo y seguro, remonto por encima de las crestas de las montañas y aunque por dos veces pienso en cruzar el Valle e irme de viaje, decido finalmente no hacerlo, ya que irse de viaje solo en este tipo de zona y sin conocerla, no es muy recomendable y además las tormentas que en ese momento estaban al otro lado del valle tampoco tenían buena pinta. De todas formas témicas de +4,5 m/s, paisajes impresionantes, el Valle sagrado a mis pies... ¡¿Qué más puedo pedir?!!.
Por la tarde , Leo nos llevó a sitios realmente encantadores, fuera de toda ruta turística, vale la pena recordar el pequeño puesto de “Choclo” (maíz) al lado de la carretera dónde picoteamos algo y donde probamos la “chicha”, que es una especie de cerveza elaborada con maíz. Todo como sacado de una película, las costumbres, las tradiciones, los trajes, y hasta la lengua, tan sólo hablaban allí Quechua. Todo fue mágico.
Al día siguiente, otra vez temprano, nos vino a recoger Leo, hoy tocaba volar en el monte Sacro. Esta es una zona que se vuela con bastante viento, pues de desnivel es bastante baja, pero a su favor tiene el que existe una ladera con muy buen rendimiento y que a media mañana se ve reforzada por las térmicas, el problema es que a casi 4.000 mts de altura, para que la ladera de algo de rendimiento, necesitas vientos de más de 25 Km/h debido a la poca densidad. Después del vuelo del día anterior, yo estaba animado, así que, despego el primero. Ya hay térmicas...¡¡¡y sus descendencias!!!. Dos o tres veces estoy por irme al aterrizaje al haber perdido toda la altura y encontrarme como se suele decir “tirado”, pero, y siempre de forma milagrosa, encontraba una térmica que me subía. El caso es que nunca más de 100 mts por encima del despegue y, luego enseguida volvía a perder toda la altura otra vez. Yo cada vez cerraba más los giros de las térmicas, con el viento que hacía las buscaba cada vez más pegadas a la ladera pero. ... ¡¡¡Ese fue mi error!!! Con tan poca densidad de aire, la deriva de las térmicas es mínima, la ladera no tiene el uso habitual de “catapulta” de las térmicas. Aunque se desprendieran de la misma ladera, subían bastante verticalmente para el viento que hacia, con lo que intentar girarlas hacia la ladera era salirte de ellas y perderlas. De esto me di cuenta, a parte de por que me lo explicaron, también porque tras hacer yo un “top landing” harto de tanto “currar” y no conseguir altura, Pepe decide despegar con la idea de un vuelo “más tranquilo”, sin giros cerca de la ladera... ¡¡En pocos giros y en pocos minutos, estaba a más de 600 mts por encima del despegue!!. Voló a unos 100 mts separado de la ladera, y allí estaba “todo lo que te hacía subir” . Ese fue su día, cuándo se aburrió bajó, y aunque yo volví a despegar, fue tan sólo para cerciorarme de mi error en el 1er. Vuelo, ya que fuera todo estaba más fácil y mejor definido que en la ladera, pero no llegué a alcanzar la altura de Pepe.
Sería un relato demasiado largo el contar el día a día de este viaje, pues, para todos nosotros fue muy intenso en todos los sentidos, así que, creo que con la experiencia y las sensaciones de estos primeros vuelos a esa altitud, para una página web de vuelo como es esta; ya está bien, creo que los pilotos que no tengan esa experiencia y los profanos, pueden hacerse una idea de lo que es. (Además así también evito que Gloria y algunos más de mis alumnos digan que me enrrollo)
Tan sólo de pasada comentar el vuelo desde 4.400 mts con subida a caballo incluida para volar las ruinas incas de Pisac, también nuestra escapada a Macchu Picchu, sencillamente maravillosa, o los vuelos en Paracas al borde del mar pero en un desierto virgen como nunca antes habíamos visto, o los vuelos (estos en avioneta) sobre las líneas de Nazca... ¡En fin, viaje intenso dónde los haya!.

Un saludo a todos y desde aquí, animaros a la próxima.


Pablo Benthem


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