El día 18 de Septiembre de 2001 a las 8:00 de la mañana, partíamos de la sede de
Yovuelo 6 personas, 5 socios del Club y un instructor. Nuestra idea era pasar una semana
de vuelo en la que visitáramos otras zonas, como Santa Pola en Alicante, para finalmente
terminar en St. Hilare du Touvet, en los Alpes franceses, en la 28ª edición de la copa
Icaro.
El comienzo del viaje fue poco esperanzador ya que las previsiones no eran muy buenas,
y de hecho, estas se cumplieron a lo largo de la primera jornada, pues llegamos a Santa
Pola con un temporal de espanto, lluvia y viento al por mayor. Pasamos la tarde visitando
la zona y sus bares, para finalmente tomar una suculenta cena con un grupo de pilotos
ingleses que andaba por allí y compartir en los postres una botella del magnifico vino de
Cómpeta que trajeron Manuel Tejeiro y su hijo Javier. ¡ Esto fue mano de santo!. Todos
olvidamos la lluvia y el viento... Algunos también olvidaron sus nombres. ¡Ya teníamos
invitación para el año que viene!, y es que lo que no haga el vino...
Al día siguiente partimos por la mañana temprano hacia St. Bernard du Touvet, a unos
4km de St. Hilare, donde llegamos a las 11:30 de la noche. Buscar la casa fue todo un
poema. Plenos Alpes franceses, nadie por la calle, frio de espanto. No se como, la casa
apareció (¡ juro que yo no la encontré!). Una vez instalados, Manuel, su hijo Javier y
yo, decidimos irnos a tomar café, ¿Dónde?, Vera wates ( una de nuestras alumnas) pensó
que estábamos zumbados, aún así decidimos dar una vuelta a ver que veíamos. A los diez
minutos estábamos tomando café en Le Pal de fer, a las tres horas estábamos saliendo
del mismo sitio con algo más que un café "en lo alto", y , desde luego con una
botella de vino de Cómpeta menos.
Al día siguiente amaneció con un sol espléndido y a las 9:00 de la mañana ya
estábamos en el despegue Sur, a partir de ahí y durante dos días, ( 20 y 21 de
Septiembre), todo fue volar, dependiendo de las condiciones lo hacían unos u otros, pero
esos dos días, hasta las cinco de la tarde que cerraban los despegues, todo fue volar.
El mejor parapente que me había llevado era mi biplaza, un Cab de la casa Up, con lo
que pronto se convirtió en el parapente que más me apetecía volar, así que,
aprovechando que Javier Tejeiro estaba con nosotros tan sólo como acompañante de su
padre, ya que, aunque había volado, no había terminado el curso todavía, lo cogí como
pasajero. No se el número de vuelos que nos dimos, unos mas cortos, otros plácidamente
largos, otros mas térmicos, pero el caso es que el día siguiente ya estaba él pilotando
el biplaza, mientras yo iba filmando con la cámara de video ( de esas filmaciones hemos
obtenido las fotos de esta página). Por la tarde, justo antes de cerrar el despegue,
Javier estaba terminando su curso de Parapente. ¡ Vaya fin de curso de lujo!.
Pero St. Hilare no es sólo vuelos, hay que ir allí por lo menos una vez para verlo.
Shows acrobáticos, de parapente y de aviones, una feria con la presencia de los
fabricantes y los pilotos más destacados ( yo estaba allí), las últimas tendencias del
sector, un festival de vuelo original y divertido, y todo ello dentro de un ambiente
impresionante, como no se ve en ningún otro lado.
La lástima es que después de estos días de vuelo, el fin de semana se puso a llover,
con lo que los disfraces del festival tuvimos que verlos dentro de la carpa, no obstante ,
hay mucho que hacer por allí a parte de volar.
La vuelta a Málaga, la hicimos del tirón, cansados pero con la seguridad de haber
aprovechado el tiempo al máximo, y como no, pensando ya en la siguiente salida.
YOVUELO
Pablo Benthem