Nuevamente, Yovuelo organizó el pasado mes de Septiembre, como cierre
de temporada, una salida a St. Hilaire du Touvet, en los Alpes franceses.
Esta vez, se ha superado con creces la salida del año anterior, no sólo por la gente que
se apuntó, sino también por las condiciones de vuelo, tanto en Francia como en
Santa Pola (Alicante), primera etapa de nuestro viaje.
También ha sido la primera vez que se ha apuntado a una de nuestras salidas alguien que
no era de nuestro club, en este caso, ha sido una chica nada menos que de la zona de
Pirineos. Desde aquí, un recuerdito a MÓNICA PRIETO, por su valentía, gracia,
encanto,etc... He aquí el relato de este viaje.
El Martes 17 de Septiembre del 2002, partíamos a las 7,00 de la mañana
un grupo de pilotos de Benalmádena con destino Santa Pola (Alicante), que sería la
primera etapa de nuestro viaje.
Este grupo, estaba compuesto por: Francisco Quirós, Daniel Blanco, Javier García,
Dennis Moore, Gary Fryer, Diego Herrero, Desiree Salado , Maribel García y un
servidor, Pablo Benthem, que iba como guía del grupo. En Alicante debíamos recoger a la
anteriormente mencionada Mónica Prieto ( una aragonesa de postín).
Cuándo partíamos, todos sabíamos que la previsión meteorológica, por lo menos en toda
España era poco halagüeña, no obstante, nuestro objetivo estaba un poco más allá de
nuestras fronteras, en St. Hilaire du Touvet, cerca de Grenoble. Allí como todos los
años desde hace casi treinta, se celebra la Copa Icaro, además de la mayor feria de
Parapente de Europa y creo que la mayor concentración de pilotos que se pueda ver.
Una vez en Santa Pola, nos instalamos en el albergue de Nick y de Kathe, del Club
DOYOUWANNA, allí nos comentan lo que ya nos temíamos. ¡¡¡Mal tiempo por la tarde!!!.
Decidimos entonces irnos a comer, y si antes de empezar a comer no dábamos un duro por el
vuelo de la tarde, terminando de comer, el cielo se abrió por completo y la gente empezó
a ponerse nerviosa, realmente parecía que las condiciones estaban cambiando. Decidimos ir
a echar un vistazo al despegue del faro, un lugar frente al mar con una ladera de varios
kilómetros donde si la tarde esta buena, como de hecho lo estuvo, te puedes pasar horas
paseándote con el Parapente a lo largo de dicha ladera.
Una vez en el despegue nos encontramos con mis compañeros de viaje del año pasado,
Manuel Tejeiro y su hijo Javier, (¡Ya estaba el equipo al completo!). Estaban desplegando
los Parapentes y preparándose para volar y eso mismo hicimos nosotros. Fue sensacional,
aunque un poco flojas las condiciones, daban para hacer "top-landing", todo el
mundo voló, algunos hicieron algo más, pero me han prohibido contarlo. Como primera
tarde de vuelo se aprovecho hasta el crepúsculo. Por la noche... ¡En fin!..¿Quién
trajo ese vino?... ¿Por qué le gusta tanto a los ingleses?.
Al día siguiente de madrugada 6:00 a.m partíamos hacia Francia, todo el viaje perfecto
hasta llegar a 40 km de St. Hilaire. ¡Otra vez me perdí!. Casi dos horas para encontrar
el camino correcto. Algún día aparecerá señalizado ese pueblo. Y casi otra hora para
encontrar el sitio en que este año nos alojábamos. Después de instalarnos, algunos nos
fuimos a cenar, algo rápido, pues estábamos rendidos. Esa noche, yo dormí en el
despegue (me entró la vena bucólica).
El día 19 a las 10:00 de la mañana, estábamos todos en el despegue, listos para volar.
Otra vez St.Hilare se caracterizó por unas condiciones de vuelo excelentes, tal vez un
poco flojas, pero suficientes para remontar unos cientos de metros por encima del despegue
si estabas fino.
Este año además de fotos íbamos con la intención de rodar imágenes para un
video promocional de YOVUELO (ya está en marcha, así que visita esta página de vez en
cuando).
¡Que más decir!. Este año el festival se celebró como Dios manda (volando) y las
exhibiciones acrobáticas, tanto en Parapente como con avioneta fueron a diario.
Incluso alguno de los míos intentó emular a algún figura (como yo ) y se pegó un
sustillo barrenando, afortunadamente sin consecuencias.
La vuelta como siempre es cansada después de una semana, pero tranquila, asimilando
experiencias y recuerdos y por supuesto, pensando ya en la siguiente.
Pablo Benthem
P.D.: Este relato, que no pretende ser más que un recuerdo para
los que fuimos, y una forma de "picar" a los que se quedaron, quiero dedicarlo a
todos y a cada uno de los que vinieron, por el compañerismo que reinó esos dias, el buen
ambiente y sobre todo por la cabeza y el sentido común que demostraron todos en sus
vuelos, haciendo que mi papel de guía fuera sólo anecdótico.